En tránsito. Un aeropuerto espera bajo mis pies. Tiene vida propio y sabe moverse bien. Mi carro de equipaje está cargado de mí. Dios me espía desde alguna nube lejana, tras los vidrios de acero de este dinosaurio vegetariano. Los humanos que me rodean son de diversas culturas y colores de piel. Tienen ojos de formas simples y complejas, y manos con dedos de largos diferentes, cabellos con largos diferentes. El aeropuerto tiene la desesperanza de una madre estéril, el desequilibrio de un obeso severo, la despedida insana, la bienvenida con salida asegurada. ¿Cuantas Las Varillas entran aquí?

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